Se dice que Girona es la primera ciudad de España, en cuanto a calidad de vida. Durante el siglo XVI, aunque no pudo evitar pestes e inundaciones, la ciudad vivió una etapa de prosperidad. El siglo XVII, en cambio, fue de depresión, causada sobre todo por la Guerra de los Segadores.
Las continuas guerras de España con Francia hicieron de Girona el objeto de numerosos sitios, como el de 1684 y el de 1694, que puso la ciudad en poder del rey francés durante cuatro años. El año 1833, Girona fue declarada capital de la provincia española de su nombre. A partir de esa época, la proximidad del curso fluvial del Ter, desviado parcialmente por el interior del casco urbano, permitió que se incorporara a la revolución industrial de Cataluña. Recuperada la cota de 8.000 habitantes, vio nacer, en 1843, la primera fábrica de Cataluña de papel continuo y, en el año 1857, una fundición que estuvo en el origen de la iluminación eléctrica de muchas ciudades del estado, entre las que Girona fue la primera en disponer de alumbrado público, en 1886.
En 1869 se creó la Universidad libre de Girona, sucesora de la anterior, establecida en 1443, que había comenzado a funcionar en 1572 y que fue cerrada en 1717 por la política de represión cultural de Felipe V. Esta nueva experiencia sobrevivió hasta 1874.
A partir de 1936, Girona sufrió las dificultades inherentes a la guerra civil, que culminaron con la evacuación hacia Francia de 1939, momento en el que se convirtió en lugar de paso de los vencidos y los que emprendían el camino del exilio. Ocupada por las tropas del general Franco ese mismo año, sufrió la fuerte represión ejercida por los vencedores de la guerra, con los traumas agravados por las catástrofes de las inundaciones de 1940 y 1943.
A partir de 1950, con 32.000 habitantes, inició la recuperación económica, simultáneamente con la llegada de grandes masas de inmigrantes del sur de la península. En 1969 se abrió el Colegio Universitario, tercer intento de establecer en Girona los estudios superiores, que cristalizaría definitivamente en 1993 con la creación de la Universidad de Girona. En 1979, las primeras elecciones municipales democráticas tras la guerra civil y la dictadura franquista dieron la victoria a los partidos de izquierda.
A pesar de su notable expansión industrial, Girona destaca por el comercio, de vieja tradición, que tiene el récord de tener la tasa de tiendas por persona más alta del Estado. Cruce de caminos entre la montaña y el mar, es también un centro de ferias y mercados y la capital natural de una zona con atractivos turísticos tan singulares como la Costa Brava y el Pirineo. Seguramente la Costa Brava sea la más espléndida del Mediterráneo, con numerosas playas y lugares exóticos , situados a pocos kilómetros del centro. Existen numerosos pueblos por toda la costa, cada uno con su propio encanto, que nos hará disfrutar enormemente de un clima casi perfecto.
Son numeroso los lugares de visita obligada que nos ofrece la ciudad. El Museo de Arte de Girona, el Museo del Cine, el Museo de Historia de los Judíos, los Baños Árabes, la Catedral de Girona de Santa María , donde podremos observar el altar gótico más grande de Europa, donde el museo del mismo, alberga obras maestras del arte religioso como el maravilloso Tapiz de la Creación, bordado en el siglo XI. Podremos visitar también el Monasterio de Sant Pere Galligants, antiguo monasterio Benedictino o el mismo Quart, dónde se siguen haciendo piezas de cerámicas desde el siglo XVI.
Finalmente, aquellos que quieran disfrutar de la alta gastronomía, pueden visitar el Celler de Can Roca, nombrado mejor restaurante del mundo en el año 2.013 y poseedor de tres estrellas michelín, un lugar sublime, bueno y hermoso, como toda la provincia de Girona.