El origen de la ciudad fue el Castillo de Besalú que ya encontramos documentado en el siglo X, construido en la colina donde están los restos de la canónica de Santa María, en la alta edad media. El trazado actual de la villa no responde fielmente a su estado original pero sí que posibilita a grandes rasgos una lectura de la urbanización de la edad media con la existencia de importantes edificios: el puente, el miqvé o baños judíos, la iglesia del Monasterio de San Pedro, San Julián (antiguo hospital de peregrinos), la Casa Cornellà, la iglesia de San Vicente y la Sala gótica del Palacio de la Curia real.
Besalú revela una estructura arquitectónica y urbanística bastante coherente con su pasado medieval. La importancia monumental de Besalú viene dada fundamentalmente por su gran valor de conjunto, por su unidad, que la determina como una de las muestras más importantes y singulares de los conjuntos medievales de Cataluña.
El primer fin de semana de septiembre, Besalú vuelve mil años atrás y el centro de la ciudad se transforma en el antiguo condado de Besalú ofreciendo espectáculo y recuerdo histórico. Las calles se llenan de personajes que hacen disfrutar a los visitantes con sus historias y actuaciones, trovadores, músicos, malabares, personajes de la corte, artesanos, en un retorno a la época medieval que nos permitirá disfrutar del encanto de Besalú y sus habitantes.